Rompen el hielo los barbados de la tía Tula
Se reparten las máscaras canes de pelo fino
Los dientes de los destituidos corroen la carne muerta
Una pequeña bondad surge
De un rizo deshumanizado
No vuelven las promesas
Desaparecen en un viento que cambia a cada aparecer
Veleta que revive decorando el cadáver paterno
Edipo no para de follar. Mientras,
Desde el Hádes sube un tufo de sudor alcohólico
Pervierten las vulvas podridas por el sol
Al final, atardece un día claro
Convirtiendo a la luna en la solitaria amante de un niño
hiperactivo
La vista de compatibilidad es la fuerza de una seguridad
fingida
Mata a la Razón y la Libertad
La Fraternidad se deshace en el incesto incauto del
malherido
El corazón resiste la acometida
Este caós busca un orden universal
La ley de un soldado inmóvil en un campo minado
Cada pedazo se arrejunta con su virgen
Cada conciencia se prostituye en el duelo
De un favor que se transformó en deuda
Usura de un alma perversa
Que deja inhiesto el sexo roto de Urano
Ya no hay escuela
Solo una copistería de alabanzas ya manidas
La pezuña resiste la acometida
Tapa el alma acorazada tras el reptar intenso de Medusa
Ojos que encriptan el mensaje ya decidido:
“no se cambiará el mundo”
Poetas y artistas varios se autoconsuelan en el canapé
mugriento con vino rosado
La sangre de un hígado encadenado se cuela entre los dientes
No, no, su leche no resiste la acometida
El Arte mato a Dios y la venganza de los famélicos huérfanos
no dejo victorias futuras
Mientras, el Hádes se desmilitariza
Y cielo y tierra
retuercen el pecaminoso árbol
Su savia voraz arrebata la vida de los campos
Las hojas son fumadas por diabólicas ardillas.